Voy a hacer extremada alusión a lo ocurrido con la violación
a una menor de edad en el Club Centenario mientras se desarrollaba una fiesta,
según la información publicada. Y es que resulta que esta situación me hizo pensar
en muchas cosas.
Creo que se ha perdido el respeto en todos los estratos
sociales y que ya nadie se salva de la inseguridad. Pero en lo que pienso es
que tantos valores perdidos hay que jóvenes se dedican a dopar a una menor para
complacer sus más bajos instintos y para variar otros apoyan el acto grabándolo
y luego amenazan con hacerlo público.
Ahora hablamos de que el presunto y principal implicado en
el hecho tendrá cuatro meses de prisión domiciliaria pudiendo asistir al
colegio para rendir los exámenes finales. Pero estando en su casa sólo va a
fomentar más el ocio y su mente morbosa… Otra debería ser la pena, ya que esa
joven quedará con secuelas imborrables.
Peor aún el hecho de que otras jóvenes se burlen del suceso.
Esas son situaciones que vemos y no se puede creer la crueldad con la que se
expresan o el mundo en que viven los adolescentes de hoy en día –en un gran
porcentaje porque en ningún caso se puede generalizar- .
Mucho empieza por la casa y la enseñanza que les demos –seamos
ricos o pobres-. Comprendo que no basta sólo con comprarles a nuestros hijos
juguetes, útiles o ropa, no todo se basa sólo en lo material.
Como padres tenemos la misión y el compromiso de acompañar
cada paso de nuestros hijos desde que empiezan a caminar hasta hacerlos personas
de bien. Sobre todo inculcándoles los valores prioritarios para regirse en la
vida.
Hay que empezar por el respeto hacia uno mismo y los demás,
el amor al prójimo, ser siempre humilde y servicial, no juzgar a los otros por
su condición social, ser responsables, hablar siempre con la verdad, no actuar
con violencia entre otras cosas.
Hay que jugar con ellos, ayudarles a hacer sus tareas,
compartir con ellos ideas, pensamientos y reflexiones. Escucharlos si tienen
dudas o miedos, contarles cuentos cuando son chiquitos. Todo eso ayuda, pero
estoy convencida que la formación viene desde los primeros años de vida.
No abandonen a sus hijos pensando que con lo material ya está todo bien, depende de
nuestro rol como padres para que ellos no sean víctimas ni victimarios de la
sociedad que hoy vivimos!

